viernes, 30 de enero de 2009

De "La Rosa melancólica y el Filósofo esclerante"

Décima Rosa

Con la misma rosa roja
una historia parecida,
joven amor se suicida
y la sangre el suelo moja.
Rosa roja que despoja
de cuidados a su razón
para tornarlos en pasión.
Y ella que a él dejó ciego
se cree dueña de su juego
pues no se culpa al corazón.

¿Qué pasó esa ajada noche
bajo esa luz blanquecina?
Una mirada asesina
y un demoledor reproche,
ella con su ira en derroche
y él como una roca atento.
Para sucumbir fue lento
Aunque no se resistiera
Y en su corazón ardiera
una Rosa, su tormento.

Amó él la muerte y se entregó
y con lágrimas soñaba
que el día ya no le esperaba
hasta que su sangre regó.
Y ella que en su mismo juego
se quedaría arrodillada
doliendo su alma mellada
y un dedo en el gatillo
dispuesto a apagar el brillo
de su vida desolada.

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