miércoles, 22 de julio de 2009

Feuer

Furibunda y desbocada como el fuego de fogata, explosiva y tempestiva, nocturna y sibilina.
Llamas que danzan y arremeten contra la soledad de la noche, irascible de vida, de muerte, y que abrasan negras nubes de melancolía.
Candela ciega y fuerte, nunca como la llama silenciosa de una vela, sino alegre y eufórica así como el azar y la mar.
Cae tu fuego y tus ojos se cierran, cenizas del tiempo que ardió en tu regazo. Extingues tus pasos y amainas tus besos, condena de silencio que aplaca tus bailes y te encierra en tu ensueño. Parece que tu ímpetu yace sosegado entre voces de hielo y voces de engaños, y caes lentamente en ascuas sofocadas.
Pasa tu noche y con ella la del mundo, y recordando tu crepitar te levantas, corres, saltas y ardes de nuevo, sin silencios, sin palabras, como fuegos infinitos y de luz perenne. Estallas de nuevo, en fulgor y vida, sonríes de nuevo y vives como esa sonrisa.

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